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Unas manos sosteniendo un cuarzo

Le vas a contar cosas íntimas a una persona que no conoces, en una habitación con la puerta cerrada. Merece la pena elegir bien.

Escribo esto sabiendo que podría costarme clientas, porque algunas de estas preguntas son incómodas de responder. Me parece bien: si alguien las contesta mal, mejor que no vayas.

Lo que yo preguntaría antes de reservar

  • ¿Cuánto dura y cuánto cuesta? Si esto no está claro antes de entrar, mala señal. No tiene que estar en la web —hay quien prefiere hablarlo— pero tiene que dártelo sin rodeos cuando preguntes.
  • ¿Qué pasa exactamente en la sesión? Deberías poder imaginártelo antes de ir: dónde te pones, si te tocan, si hablas o no, cuánto rato.
  • ¿Qué necesitas saber de mí? Una terapeuta que no te pregunta por embarazo, patologías o medicación no está siendo prudente.
  • ¿Qué pasa con lo que te cuente? Dónde quedan tus datos, quién los ve, cuánto tiempo se guardan.

Buena señal: que te digan que no

Suena raro, pero es lo que yo miraría primero.

Una terapeuta que te dice «esto que me cuentas yo no lo trabajo» o «para eso ve a tu médico» es alguien que sabe dónde termina lo suyo. Y ahí es exactamente donde está la seguridad.

Yo lo digo a menudo, y a veces le mando a alguien a otra terapia mía distinta de la que venía buscando. O a ninguna.

Tres cosas que a mí me harían salir por la puerta

1 · Que te prometan curarte algo

Ninguna terapia natural sustituye a un tratamiento médico, ni diagnostica, ni cura enfermedades. Quien te diga lo contrario, o no lo sabe o le da igual. Las dos cosas son malas.

2 · Que te metan miedo

«Tienes algo muy oscuro encima», «si no lo tratas ya va a ir a peor», «te han hecho algo». El miedo es la herramienta más vieja que existe para vender sesiones, y funciona. Si sales de una consulta más asustada de lo que entraste, eso no es acompañar.

3 · Que dependas de ellas

Si cada sesión termina con que necesitas otra sesión, y otra, y hay siempre algo nuevo que desbloquear, párate a pensar. El trabajo bien hecho tiende a que vuelvas menos, no más.

Y una cosa que no es señal de nada

Que tenga una web bonita. Ni que la tenga fea.

Hay terapeutas buenísimas que no saben poner una foto en internet, y hay webs preciosas detrás de las cuales no hay gran cosa. Fíate de cómo te contesta cuando le preguntas, no de la tipografía.

Si estás por Cunit o alrededores

Escríbeme y pregúntame todo lo que quieras antes de reservar nada. No cobro por contestar, y prefiero que vengas con las dudas resueltas.

Y si después de hablar conmigo decides ir con otra persona, me parece estupendo. Esto va de que estés bien acompañada, no de que me elijas a mí.

Un apunte. El reiki, el tarot y los registros akáshicos son terapias de bienestar y acompañamiento. No son tratamiento médico ni psicológico, no diagnostican ni curan enfermedades, y no sustituyen a tu médico. Si estás en tratamiento, no lo dejes ni lo cambies por nada que leas aquí.
¿Y ahora qué?

Cuéntame cómo estás y lo vemos

Escríbeme por WhatsApp en tres frases. Te digo yo qué terapia encaja mejor contigo en este momento, sin compromiso. Y si veo que ninguna, también te lo digo.

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